En marzo de 2026, la Facultad de Derecho de la Universitat de Barcelona reunió a expertos internacionales para replantear el marco jurídico que protege a las personas mayores. Para cerrar el congreso, eligieron una voz inesperada: la de Joan Manuel Serrat.
Con la misma claridad con la que escribe sus canciones, Serrat tomó el micrófono y habló sin rodeos sobre lo que significa envejecer en una sociedad que valora la productividad por encima de la experiencia. No lo hizo desde la queja, sino desde la convicción de quien sabe que el tiempo es un bien que merece administrarse bien.
Joan Manuel Serrat · Clausura del Congreso Internacional “¿Un Derecho Civil para las personas mayores?” ·
Universitat de Barcelona · Marzo 2026
“Prescindir de los viejos no solo es un acto criminal e imbécil. ¡Es como quemar los libros! ¡Es destruir la memoria!”
— Joan Manuel Serrat
Serrat insistió en una idea simple pero incómoda: envejecer no vuelve irrelevante a una persona. La experiencia, la memoria y la capacidad de aportar no desaparecen con la edad. También recordó que la longevidad solo puede considerarse un logro social cuando viene acompañada de dignidad, estabilidad y acompañamiento. Una sociedad que invisibiliza a sus mayores no solo abandona personas; también pierde memoria, criterio y cohesión entre generaciones.
Las palabras de Serrat son poderosas precisamente porque no hablan de estadísticas, hablan de personas. Pero detrás de cada persona mayor que puede retirarse con tranquilidad, hay décadas de decisiones técnicas bien tomadas: un plan de pensiones bien diseñado, una valuación actuarial honesta, una reforma negociada con visión de largo plazo.
Esa es la traducción práctica de lo que Serrat exige desde el escenario.
En México, los sistemas de pensiones enfrentan presiones crecientes: poblaciones que envejecen más rápido de lo que los fondos crecen, marcos normativos que no siempre reflejan la realidad demográfica, e instituciones que postergan decisiones difíciles. Postergar esas decisiones incrementa el costo que deberán asumir las siguientes generaciones.
Compartir esta reflexión no es un gesto cultural. Es un recordatorio de por qué en Valuaciones Actuariales del Norte llevamos más de cuatro décadas trabajando en el diseño y evaluación de sistemas de pensiones sostenibles: para que más personas puedan llegar a los 82 años y decir, como Serrat, que gozan de buena salud, que les gusta la vida y que se sienten útiles.